jueves, 26 de septiembre de 2013

Etimologicón, de Javier del Hoyo


En la introducción a su Etimologicón, Javier del Hoyo se pregunta a quién va dirigido el libro. Pertinente cuestión, pues en principio un libro sobre el origen de la palabra parece destinado a eruditos o filólogos. Sin embargo no cuesta mucho comprender que hay un gran número de lectores no especialistas que se sentirán atraídos por un libro como este, casi un compendio de magia en el que por caminos intrincados aprendemos la genealogía insospechada de una enorme cantidad de palabras castellanas.

A veces el método elegido por Javier del Hoyo se parece a esos juegos en los que se elige un determinado número de palabras al azar y se tiene que construir una historia con sentido en la que aparezcan todos esos vocablos. Es un juego arriesgado y con resultados desiguales, pero seguramente apropiado para enlazar una lista tan abultada de términos.




Más interesante es cuando el autor relata historias relacionadas con la evolución de las palabras y nos deja perplejos con sus mutaciones y adaptaciones a cada época. Por citar solo algunos ejemplos, la curiosidad de la expresión “por hache o por be”, recibida de los manuales de matemáticas franceses, o la historia de las descalzas de Santa Teresa, que no es que no llevaran calzados, sino calzas.

Por eso el mejor capítulo es el final, dedicado a la influencia del lenguaje litúrgico en el habla común. Una historia llena de malentendidos, deformaciones y cambios de significado radicales. Aquí se manifiesta el humor suave del autor, su gran oído para las creaciones ideomáticas y su irreprochable trabajo de investigación y recopilación.


Editorial Ariel / Círculo de Lectores

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