martes, 26 de mayo de 2015

La música de los números primos, de Marcus du Sautoy


La hipótesis de Riemann (que, a grandes rasgos, demostraría una coherencia en la distribución de los números primos) ha sido durante el último siglo y medio uno de los grandes problemas de la matemática. A alguien ajeno a la disciplina su confirmación le puede parecer una inutilidad flagrante, pero para los implicados no solo se trata de un reto apasionante, sino que de demostrarse falsa acabaría con los cimientos sobre los que se ha construido gran parte de la matemática moderna, por lo que no se trata de una cuestión baladí.

Según descubrimos de la mano de Marcus du Sautoy en La música de los números primos, la historia de la hipótesis de Riemann reúne por si sola todos los elementos que hacen de la matemática un terreno fascinante y mágico, componente insospechados para los que ven en esta materia simple mecanicismo y aburrimiento. Desde Euclides y hasta la actualidad, pasando por grandes genios como Fermat, Gauss o Euler, los números primos han estado en el corazón mismo del progreso matemático, y su indescifrable secreto continúa provocando obsesiones y avances insospechados.

Du Sautoy es matemático de profesión, pero es uno de esos científicos dotados con el don de la divulgación. Cualquier persona que no se acerca al mundo de la matemática desde sus tiempos estudiantiles puede disfrutar y apreciar su labor, contagiado por su entusiasmo y su destreza narrativa. Cierto que seguramente después de haber seguido cada uno de los pasos indicados no tardará mucho en olvidarse de su sentido, pero en lo que dure su excursión no se perderá ninguna de las maravillas de los números que Du Sautoy le ha descubierto.




Pero en La música de los números primos no solo nos encontramos con audaces formulas y creativas soluciones matemáticas, sino también con numerosos personajes que por sí mismos se merecen libros enteros. Los matemáticos tienen fama de excéntricos, y aunque Du Sautoy no quiere abundar en la caricatura, lo cierto es que los personajes que presenta no tienen desperdicio. Portentos como Ramanujan, Selberg o Weil son presentados en toda su humanidad para demostrar que detrás de cada teoría hay una persona de carne y hueso.

El estilo histórico de Du Sautoy a veces puede parecer positivista, con una idea del progreso matemático muy personalista, pero lo cierto es que el autor es muy claro en su exposición de los avances teóricos que han llevado desde los más rudimentarios cálculos hasta la actual idea de que la hipótesis de Riemann puede demostrarse a través del caos cuántico. Quizá el problema se resuelva mañana, quizá dentro de cinco siglos, pero en el camino habrá proporcionado un avance en el conocimiento de un valor, este sí, incalculable.

Editorial Acantilado

Traducción de Joan Miralles de Imperial Llobet

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